«Abordemos por tanto esa cuestión de carácter sustantivo. En un plano jurídico y desde un punto de vista abstracto cabe imaginar tres situaciones posibles en relación a supuestos como el presente de envíos por correo de droga.

Que el receptor de la droga estuviese en connivencia con los remitentes antes del envío. Es la hipótesis más frecuente. Es la mecánica normal de operar. Si no, no se envía la droga. Es lo que ha supuesto la Sala de instancia y da como real en los hechos probados al referirse al concierto de los dos condenados con tercera o terceras personas “no identificadas residentes en Paraguay para recibir de éstas una determinada cantidad de la sustancia estupefaciente cocaína”. Si la sustancia se introduce efectivamente en territorio español y llega a su destinatario en condiciones de relativa disponibilidad y solo después es descubierta u ocupada estaremos ante un delito consumado del art. 369.1.10o del Código Penal; y en la actualidad del art. 368 del código penal.

Respaldo jurisprudencial a estas consideraciones encontramos, entre muchos otros pronunciamientos de los que el Ministerio Fiscal se hace eco en su dictamen ante esta Sala, así como algunos más recientes que en la instancia en el momento del informe invocó también la representante en aquél acto de la acusación pública, en la STS 2104/2002, de 9 de diciembre: “Se alega que al tratarse de una entrega controlada, los acusados en ningún momento tuvieron la posesión mediata o inmediata ni la disponibilidad real de la sustancia contenida en el paquete recogido, por lo que el delito de no llegó a consumarse, quedando en grado de tentativa. Sobre este extremo decíamos en la sentencia 835/2001, de 12 de mayo, que la regla general en el delito de tráfico de drogas es la de su consumación, ya que se trata, según señalan nuestros Abogados delito de tráfico de drogas, de un delito de mera actividad y de riesgo abstracto. Y que concretamente en los casos de envío de la sustancia de un lugar a otro, se considera que desde que uno de los partícipes pone en marcha el mecanismo de transporte de la droga, el delito queda consumado. Ello siempre que exista un pacto o convenio previo entre los que envían la droga por correo y los que han de recibirla (ver sentencia 1435/2000, de 29 de septiembre)”. Abogados delito de tráfico de drogas

Un segundo supuesto imaginable, según señalan nuestros Abogados delito de tráfico de drogas, es el que describen los hechos probados de la sentencia. Existe esa connivencia previa, pero la droga ha sido detectada antes de llegar a territorio nacional de forma que los autores no han llegado a tener su disponibilidad efectiva en nuestro país. En ese caso estamos ante un delito de tráfico de drogas consumado en virtud de las razones y jurisprudencia expuestas. La duda surgía bajo la legislación anterior en relación a la circunstancia 10a del art. 369, hoy desaparecida. Eso hace inútil elucubrar con esa discutida cuestión. Una última hipótesis que ha sido examinada por la jurisprudencia es aquella en la que la primera intervención del receptor o receptores acaece cuando ya la droga está policialmente controlada. Abogados delito de tráfico de drogas

Se remitió la droga en virtud de un acuerdo con otras personas. Unos terceros se involucran en la operación en un momento en que la policía ya ha descubierto el contenido del paquete y está en marcha una operación de entrega vigilada por correo con un claro seguimiento del envío, según señalan nuestros Abogados delito de tráfico de drogas. La jurisprudencia ha admitido en esos casos y solo para esa última persona la calificación como tentativa inidónea. Habrá tentativa inidónea punible respecto de quienes decidieron ayudar en un momento en que la operación estaba ya controlada policialmente; y consumación respecto de todos los que participaron en el acuerdo previo al envío, aunque la intervención policial haya frustrado el objetivo final. La condena por tentativa inidónea sólo procederá cuando en el momento en que se produce la intervención policial no ha surgido todavía una decisión de intervenir por parte del partícipe. En todos los casos en que se ha cerrado ya ese pacto, todos los concertados colaboradores se convierten en autores de un delito de tráfico de drogas en su calidad de consumado desde el momento en que la droga está a disposición de alguno de ellos. En el presente caso los hechos probados afirman con rotundidad la existencia de un acuerdo previo y la prestación de una ayuda también previa se facilita una dirección y se asume un compromiso de recepción. Eso hace inaplicable esa doctrina».

«En este sentido la STS. 1276/2009 de 21.12, precisó que ha de tenerse en cuenta la cantidad total imputable a los acusados. No cabe dividir el número de papelinas halladas, sino que han de sumarse todas con las debidas precauciones para determinar su pureza.

2a) -porque individualmente consideradas, tres de ellas –la tercera- 57,2 mg; la novena 50,1 mg. Y la décima 51,9 mg. superarían también dicho limite.

3a) -y porque en todo caso, una de las papelinas la tercera, superaría por sí sola –incluso aplicando el margen de error que aplica la sentencia impugnada, margen de error que ni siquiera aparece consignado en el informe pericial (folios 65 y 66)- el limite de la dosis mínima psicoactiva.

Consecuentemente el motivo debe ser estimado por cuanto atendida la cantidad y la pureza de las papelinas intervenidas, no puede sostenerse que no entrañarían un riesgo efectivo de futura lesión del delito contra la salud pública, y los hechos constituyen por ello un delito art. 368 CP, sustancias que causan grave daño a la salud».

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