«El delito de apropiación indebida, en su modalidad de gestión desleal de las cantidades percibidas para su administración, no requiere el animus rem sibi habendi. En efecto, decíamos en la STS 162/2008, 6 de mayo, que quien dispone de dinero ajeno por mandato, administración o cualquier otro título semejante y en el ejercicio de las facultades jurídicas a las que habilita ese título jurídico, perjudica el patrimonio administrado, comete un delito de apropiación indebida relacionado con el delito de administración desleal del art. 252 del CP. La acción de distraer el dinero que se administra, no es propiamente una conducta de apropiación, sino una conducta de infidelidad.

Desde la STS 224/1998, 26 de febrero, en la que se citaban como precedentes las SSTS 7 y 14 de marzo de 1994 y 30 de octubre de 1997, esta Sala ha venido afirmando que el tipo de infidelidad acogido en el art. 252 del CP, cuando castiga al que distrajere dinero, se caracteriza por tres ideas básicas:

  • a) tiene por finalidad proteger las relaciones internas que se traban entre el titular del patrimonio y el que asume su gestión;
  • b) la disposición sin razones que lo justifiquen consuma el delito, ya que no es necesario el enriquecimiento del autor;
  • c) no es necesario el animus rem sibi habendi, dado que éste sólo tiene razón de ser en los tipos del delito de apropiación indebida.

«…aceptando la interpretación jurisprudencial basada en el concurso normativo entre los arts. 252 y 295 del CP, a resolver por la solución ofrecida por el art. 8.4 del CP, es evidente que ninguna indefensión se genera cuando en las conclusiones definitivas se sostiene la comisión de un delito de apropiación indebida, en su modalidad de administración desleal (art. 252 CP) y el juicio de subsunción definitivo opta, precisamente, por el precepto al que, según esta Sala, ha de otorgarse preferencia aplicativa al prever una pena mayor (art. 252 CP). Mucha relación con el delito de administración desleal del Administrador de Fincas.

Se hace difícil, a la vista de la minuciosa descripción de esos movimientos y transferencias dinerarios, cuestionar la corrección del juicio de tipicidad proclamado por la Audiencia. En esos actos dispositivos expresivos de una gestión desleal que alcanzó significado delictivo, se mezclan actos ejecutados en beneficio propio, actos que tuvieron por beneficiarios a terceras personas y, en fin, actos contrarios a los fines propios de la fundación. En eso consiste el delito de apropiación indebida del art. 252, en su modalidad de delito de administración desleal, y por este tipo delictivo ha sido condenado el recurrente.

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